'Empowerment', aprender a delegar

¿Quién mejor para tomar una decisión sobre una tarea que la persona que debe llevarla a cabo? Ésta es la premisa que impulsó el empowerment, un cambio de mentalidad en las relaciones laborales que hace más de una década empezó a cambiar el equilibrio de responsabilidades en las empresas.

El objetivo: aumentar la eficacia de la organización mediante la cesión del poder para tomar decisiones al primer nivel en el que existe cualificación para ello, o sea, facultar (empower, en inglés).

Así, los trabajadores tienen influencia y poder de decisión sobre su trabajo sin necesidad de requerir constante permiso para actuar. Eso, no obstante, no implica una pérdida de autoridad del superior.

El tradicional modelo de gestión que controla todos los pasos de los trabajadores se considera obsoleto tanto desde el punto de vista de la productividad (genera lentitud en el proceso de habilitación de competencias) como desde el aspecto de motivación de los empleados (que no tienen la oportunidad de sentirse competentes, eficaces ni integrados).

Por ello, el concepto de empowerment se basa en dos claves: delegar responsabilidad y autoridad. Esta nueva forma de administrar la empresa permite que el empleado pueda tomar el compromiso de cumplir la tarea que se le ha encomendado con la capacidad de tomar decisiones que le afecten en el desarrollo de esa intención.

Este cambio de hábitos necesita de un cambio de cultura de trabajo, pasando de la estructura centralista y autoritarista a la creación de equipos de trabajo. Para confiar en ese grupo, la empresa debe tener una clara visión de sus objetivos, para poderlos transmitir a sus empleados y que ellos contribuyan a ese fin, además de unos valores que precisen el comportamiento que se debe tener para escoger un camino u otro.

Además, se deben fijar los objetivos que debe cumplir el trabajador, que deberán ser mesurables para poder ser evaluados.

Introducir el empowerment requiere de un esfuerzo de todas las partes: de confianza y tolerancia ante el fallo por parte de los superiores, y de mayor responsabilidad por parte de los empleados. Pero es una nueva vida organizacional que no sólo conlleva un esfuerzo sino que aporta mejor ambiente, eficiencia y calidad.

Información elaborada por Óscar Torrico (Empowerment)

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