Cierre patronal

Cuando el empresario decide cerrar temporalmente uno o varios centros de trabajo, de forma parcial o completa, hablamos de cierre patronal.

Según establece la Ley 42/94 en su artículo 32, los empresarios sólo podrán proceder al cierre patronal, en caso de huelga o de cualquier otra irregularidad colectiva en el régimen de trabajo, cuando se dé alguna de las siguientes condiciones:

  • Existencia de notorio peligro de violencia para las personas o de daños graves para las cosas.
  • Ocupación ilegal del centro de trabajo o peligro cierto de que se produzca.
  • Inasistencia o irregularidades en el trabajo que impidan gravemente el proceso normal de producción.
Un caso clásico de cierre patronal es el que algunas empresas llevan a cabo en jornadas de huelga para evitar posibles incidentes.

El empresario que proceda al cierre patronal deberá comunicarlo en el plazo de doce horas a la autoridad laboral competente y el cierre sólo podrá prolongarse mientras persistan las causas que lo motivaron.

Si la autoridad laboral considera el cierre injustificado o el empresario se niega a reabrir el centro de trabajo cuando le sea requerido, la compañía podría tener que hacer frente a las correspondientes sanciones.

Durante el cierre patronal, el contrato de trabajo se considera suspendido, de manera que el trabajador no tiene derecho al salario ni a prestación por desempleo, como tampoco a prestación económica alguna por la incapacidad temporal que se inicie durante el período de cierre.

Información elaborada por Juan Miguel Rosa

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