E-learning, la formación continua

El siglo XXI parece que quiere apostar por el e-learning. La razón es que se trata de un tipo de enseñanza con la que se facilita enormemente la especialización de los trabajadores. Además, ofrece facilidad de acceso, supera todas las distancias y permite a los alumnos elegir sus propios horarios de estudio. ¿Ya no hay que ir físicamente al aula? Pues, aunque en ocasiones se opta por mezclar las clases presenciales con las online, en realidad el e-learning consigue que podamos aprender sin necesidad de desplazarnos.

Nuevos retos

Internet y las tecnologías multimedia son las herramientas de este tipo de aprendizaje que se apoya en los medios electrónicos. La información se transmite en la formas más variadas: textos, elementos multimedia, vídeos, foros de discusión, podcasts, chats, videoconferencias, e-mail... La gran variedad de plataformas supone un reto para los formadores, pues hay muchas maneras de usarlas y, aunque la tentación inicial sea la de imitar a la enseñanza tradicional, son en realidad un excusa perfecta para empezar a innovar en el campo de la educación.

Centros de Formación Profesional, Universidades de todo el mundo y multitud de empresas ya están apostando por el e-learning. Instituciones reconocidas ya ofrecen másters y cursos virtuales. Y esto es sólo el principio, porque se trata de un campo en el que queda mucho por explorar.

Un espacio virtual

Llegar a un número mayor de personas a un coste mucho más bajo es una de las principales ventajas del e-learning. Sin embargo, el secreto de su éxito se encuentra en su potencial para hacer participar al alumno. Conversación, ejercicios, problemas, acciones y contenidos se reúnen en el e-learning para conformar un nuevo espacio de aprendizaje. En él existen aulas virtuales, espacios en los que se organizan los materiales didácticos y en los que es posible realizar consultas o chatear con profesores y estudiantes.

Pero también las redes sociales son un modo de transmitir conocimiento. Precisamente porque no se ha desarrollado todavía todo su potencial, se trata de un ámbito donde la creatividad y la innovación pueden aportar nuevas formas de aprender basadas en la colaboración entre individuos motivados hacia un mismo objetivo. Unidos tal vez por la curiosidad y por la necesidad de aprender.

Adaptarse a lo nuevo

En general, los alumnos se sienten tan satisfechos con las clases online como con las presenciales y es que todos nos hemos acostumbrado ya a que nuestro conocimiento se vea enriquecido con la aparición de Internet. Además, aunque en un principio se ha inspirado en ella, el futuro del e-learning se encuentra bien alejado de la enseñanza tradicional.

Ahora surgen nuevas perspectivas que van más allá de la transmisión de contenidos al estudiante a través de lecturas y de la evaluación final de un profesor. Ahora entran en el e-learning los aspectos más sociales de internet, como los blogs y los wikis. ¿Quién no ha aprendido algo nuevo consultando la wikipedia? ¿Se puede separar hoy en día el aprendizaje de estos medios? Incluso la tecnología móvil se ha empezado a usar en la enseñanza a distancia. Y es que aprender consiste, básicamente, en adaptarse a los cambios del entorno. Algo que, sin duda, debemos hacer a lo largo de toda nuestra vida.

© Laboris – Redacción de Lectiva 16-11-2009

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