¡Qué estresado estoy!

¿Te suena de algo el síndrome de bournot? Dicho así, tal vez no lo asocies a nada, aunque lo cierto es que está muy relacionado con el mundo laboral. Y es que este síndrome no es más que la sensación de lo que vulgarmente se llama ‘estar quemado’ en el trabajo; también llamado, simplemente, ‘síndrome de desgaste emocional’. Éste es uno de los aspectos que aborda el Observatorio de Riesgos Psicosociales de UGT en su último informe, donde señala que este mal, que afecta a siete de cada diez empleados, se manifiesta tanto en el terreno físico y psicológico como en el organizativo.

Respecto a los dos primeros aspectos, el síndrome de bournot se manifiesta a través de cefaleas, fatiga crónica, dolores musculares, ansiedad, frustración e irritabilidad, entre otras sensaciones. En el terreno más laboral, este mal se refleja en un menor rendimiento del trabajador en su puesto y en absentismo. En definitiva, la persona que padece este síndrome, por lo general, presenta síntomas de agotamiento, tanto emocional como físico y psíquico, y una sensación de ineficacia.

Un entorno hostil

Además, el 73 por ciento de los trabajadores (es decir, casi tres de cada cuatro) padece estrés en su ámbito laboral. Y, lo que es más preocupante, tres cuartas partes de ellos sufre problemas de salud por culpa de esta situación.

En este sentido, las dolencias más frecuentes son dolor de cabeza y cuello, fatiga, irritabilidad, insomnio, sensación de agobio, dificultades oculares y falta de concentración. ¿Qué lleva a los trabajadores a esta situación? El informe de UGT hace referencia a varios motivos, como la falta de autonomía, la incertidumbre sobre las tareas propias del empleado o la inseguridad en cuanto a las condiciones laborales.

Para llegar a estas conclusiones, el sindicato ha analizado más de 4.000 puestos de trabajo pertenecientes a diferentes sectores de actividad, entre los que se encuentran la hostelería, la enseñanza, la industria cárnica o la atención primaria, entre muchos otros. Un análisis que le ha permitido, además, observar que el 26 por ciento de los trabajadores se encuentra en situación de acoso, pues desarrollan su actividad en un ambiente laboral que el sindicato califica de «hostigador».

Pero el Observatorio arroja más datos en este sentido: que el 43 por ciento de los encuestados reconoce haber sufrido abuso por parte de sus superiores, que el dos por ciento es víctima de acoso moral en sus puestos, que el 15 por ciento reconoce haber sido víctima puntual de abusos o que la mitad de las víctimas de acoso dice haber recibido un comportamiento vejatorio mediante gritos son sólo un ejemplo. Depresión y bajas laborales son algunas de las consecuencias que se derivan de esta situación. De hecho, los datos de UGT ponen de manifiesto que el 35 por ciento de los entrevistados con baja por depresión recibían amenazas e intimidaciones en su puesto, mientras que el 32 por ciento recibía acoso moral. Es más, también los hay que han sido víctimas de violencia verbal (26 por ciento) y de agresiones físicas (23).

Más preparación

El Observatorio de Riesgos Psicosociales de UGT acusa a la mala organización del trabajo y a un estilo de mando deficiente y autoritario de la mayoría de los problemas que se producen en el ámbito laboral. El sindicato reconoce, además, que las empresas no están preparadas para afrontar y resolver conflictos psicosociales, ya que una de cada tres entidades retrasa la toma de decisiones en cuanto a este tipo de problemas, en vez de resolverlo en seguida. De este modo, lo único que se consigue es que el problema persista e, incluso, se enfatice.

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