Traductor. Un paso más: consultor multicultural

El idioma no es lo único que tiene que dominar un traductor sino que sus conocimientos deben ir mucho más allá. La cultura, la sociedad, la política e incluso el arte del país de la lengua de destino son temas que también deben formar parte de la preparación de este profesional. Como afirma la profesora de la Facultad de Comunicación y Humanidades de la Universidad Europea de Madrid (UEM), Celia Rico, «es fundamental que el traductor no sea sólo una persona que sabe idiomas sino que ha de tener una formación integral, desde todos los puntos de su profesión».

Así surge lo que en esta institución denominan el consultor multicultural. «Las empresas salen fuera del país y necesitan traductores que, además de ayudarles con el idioma, colaboren en el establecimiento de las relaciones sociales y comerciales, en la traducción de los contratos, a la hora de preparar presentaciones en Power Point, etc.». Porque va a existir una gran diferencia entre las costumbres de, por ejemplo, una empresa china y una española. Y hay que conocer ambas para no cometer un error grave.

Adaptados a Bolonia

Conscientes de las necesidades de este nuevo profesional, en la UEM ya están adaptando su grado de Traducción a las demandas del mercado. Algo que, además, sirve como adecuación a las exigencias del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). «El nuevo grado lo denominamos consultor multicultural y lo adaptamos a lo que nos pide el mercado de trabajo», señala Celia Rico, ya que uno de los requisitos de la Declaración de Bolonia es la formación de profesionales que se incorporen de forma inmediata al mercado laboral.

Además de la licenciatura en Traducción e Interpretación, en la UEM también imparten un ‘Master Oficial en Doblaje, Traducción e Interpretación’. «Desde cualquier licenciatura puedes acceder a estos programas oficiales», concluye la profesora Celia Rico.

La traducción técnica: un filón

Dentro del buen momento que viven los profesionales de la traducción, una de las áreas que más demanda concentra es la técnica, en la que se engloban desde la informática hasta la automoción o la aeronáutica. «Son áreas muy, muy especializadas donde ahora hay mucho volumen de trabajo, tanto por la digitalización de los contenidos como por la globalización», explica Celia Rico, profesora de la UEM. «Los empresarios necesitan traducir todo su material, sus productos y sus ofertas al mercado».

Desde la UEM aconsejan a sus alumnos que busquen los nichos que todavía están por explotar. «O bien por un idioma que nadie está estudiando a fondo todavía, como puede ser el chino, o bien por un campo de especialidad que está poco trabajado».

La formación, un paso ineludible

Dominar varias lenguas no te hace ser traductor. La profesión requiere de especialistas que no se limiten a reemplazar palabras como lo haría una persona bilingüe, sino que puedan transmitir el mensaje original captando toda su esencia. Esto es posible cuando se combina el manejo de los idiomas con una amplia cultura general, dominio del vocabulario, capacidad de síntesis y, sobre todo, mucha retención memorística.

¿Cómo se puede acceder a una profesión como ésta? Pues de la mano de la formación, con la licenciatura en Traducción e Interpretación. Los traductores deberán dominar al menos tres lenguas: la denominada A, que es la materna; la B, que es considerada aquella con la que se trabaja; y la C, que se llega a comprender pero el dominio que se tiene es sensiblemente inferior al de la segunda opción.

Francés, alemán, italiano, ruso o árabe son algunos de los idiomas en los que se centran las escuelas aunque, sin duda, la lengua estrella sigue siendo el inglés. Traducción simultánea para trabajar en congresos y conferencias, interpretación consecutiva en el caso de los profesionales que acompañan a personas que no se entienden entre sí, puestos en ONG, agencias especializadas, en el sector turístico, como ‘freelance’, enseñando lenguas, en editoriales o en la elaboración de documentación técnica son algunas de las salidas que ofrece esta actividad.

Pero lo que está marcando tendencias es la especialización ya que todos los sectores demandan la presencia de intérpretes. La especialización en el ámbito jurídico es una de las más solicitadas, sobre todo por su prestigio, ya que el intérprete no sólo traduce los textos legales sino que con su trabajo garantiza que esa versión corresponde a la original. Para llegar a ser intérprete jurado es necesario aprobar el examen realizado por el Ministerio de Asuntos Exteriores.

¿Qué salidas profesionales ofrece la traducción?

  • Autónomos
    Se trata de la salida más frecuente, para la que el traductor deberá darse de alta en el correspondiente régimen. En este caso, Günther Haltermann, de Ab Traduktalia, recuerda que «la Administración permitirá al traductor autónomo facturar con una retención por IRPF reducida»; es decir, del siete por ciento, en vez del 15 habitual.
    Internet se convierte en el instrumento clave de esta salida, pues son muchos los traductores autónomos que montan su despacho en casa.
  • Agencias y empresas
    Si decides formar parte de la plantilla de una empresa, son dos las opciones que puedes elegir. Trabajar en una agencia de traducción es una de ellas. En esta ocasión, «se trabaja muchísimo en equipo, ya que los volúmenes de traducción no los puede asumir un solo traductor», apunta Celia Rico.
    Otra opción es la de emplearse en una empresa multinacional con un departamento de traducción, aunque hay una gran tendencia a la externalización.
  • Organismos públicos
    El empleo público también está presente en el ámbito de las traducciones, aunque para Celia Rico se trata de «un paso más avanzado, que requiere hacer unos exámenes muy fuertes y competitivos». De ahí que sostenga que en este caso «el traductor necesita mucha experiencia y conocimientos para superarlos».
    Para Haltermann, «Bruselas es la capital europea de las traducciones debido a sus múltiples organismos internacionales». Sin embargo, también destacan otros lugares como Estrasburgo.

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