Trabajar en la atención a personas de la tercera edad

La elevada esperanza de vida de los españoles -que se sit�a en una media de 82,31 años- sumada a la progresiva incorporación de la mujer al mercado laboral han incrementado la necesidad de disponer de servicios destinados al cuidado de las personas mayores.

Es una necesidad latente que la Comisión Europea reflejó a mediados de los 90 en el Libro Blanco "Crecimiento, competitividad y empleo". En él exponía que las economías europeas encierran nuevos filones de ocupación provenientes de necesidades que no han sido a�n satisfechas por el sector servicios a causa de diferentes obstáculos.

En el caso de España, en la atención a la tercera edad el principal escollo, a�n no resuelto, se encuentra en la financiación de los servicios.

Algunos expertos señalan que el sector podría crear no menos de 300.000 a 400.000 puestos de trabajo en residencias geriátricas, centros de día y servicios de ayuda a domicilio.

Muchos de esos puestos podrían ocuparlos personas con dificultades de inserción laboral, como las mujeres mayores de 40 años, pero para ello debería reducirse el precio que pagan las familias por los servicios de atención a sus mayores.

A modo de ejemplo, una plaza en una residencia geriátrica cuesta una media de 1.200 euros al mes. Con precios más bajos se ocuparían más plazas y eso generaría un mayor n�mero de empleos. En algunas zonas de España se ha alcanzado una buena solución: la administración financia una parte del coste de las plazas residenciales para que las familias no tengan que pagarlo en su totalidad.

Más empleo

Aunque poner en marcha una residencia implica asumir muchos riesgos, ya que no es fácil ocupar todas las plazas, algunas empresas están apostando por ello. Es el caso de Ballesol, un grupo privado participado por la firma de capital riesgo 3i, que tiene previsto invertir unos 240 millones de euros en tres años para abrir 47 residencias por toda España con más de 7.600 camas.

Este proyecto llevará a la empresa a crear más de 4.000 puestos de trabajo, que irá cubriendo a medida que las plazas de las residencias se vayan ocupando.

Ballesol, así como otros grupos empresariales que están abriendo nuevas residencias, va a precisar personal tanto del área sanitaria: médicos, auxiliares de clínica y de geriatría, fisioterapeutas, psicólogos, trabajadores sociales, etc., como personal propio de un hotel, para limpieza, cocina, lavandería o mantenimiento.

Los salarios que se pagan en el sector son bajos, de acuerdo con lo que marca el convenio, y superarlo obligaría a subir el precio por cama que pagan las familias, de forma que algunas empresas están compensando ese hecho con políticas de RR.HH. de motivación del personal.

El objetivo es crear un buen clima laboral, evitar los turnos partidos y que el personal tenga que realizar tareas que no se ajustan ni a su preparación ni al puesto que ocupa.

Además de crecer con residencias, el sector de la atención a la tercera edad está creciendo con la puesta en marcha de nuevos servicios domiciliarios y de teleasistencia.

Esta �ltima actividad, que permite cubrir gran parte de las necesidades de muchas personas mayores en su propio domicilio ,está experimentando un notable crecimiento, hasta el punto de que hay empresas, como Proamigo, que incluso la están franquiciando. Esta compañía presta sus servicios a través de una red de colaboradores autónomos y de personal propio formada por unos 15.000 profesionales, entre médicos, cuidadores, fisioterapeutas, au-pairs, personal de asistencia en aseo personal, acompañamiento, limpieza del hogar, etc., y personal de reparaciones (fontaneros, electricistas...).

Escasez de personal

Aunque la previsible creación masiva de puestos de trabajo en el sector de la atención a la tercera edad se va a producir de forma muy escalonada, son muchas las empresas del sector que tienen ya necesidades de personal y no encuentran profesionales.

Esto ha llevado a la Administración, a algunos centros de estudios privados y a entidades sin ánimo de lucro a programar cursos especializados.

Es el caso de Cruz Roja, que ha desarrollado un Plan de Empleo para colectivos Vulnerables en el que imparte cursos de auxiliar en la ayuda a domicilio, salud mental en la tercera edad, geriatría, cuidados al paciente de Alzheimer, etc., en los que se incluyen talleres de prevención de riesgos en la ayuda a domicilio y orientación laboral específica del sector.

Esta iniciativa se dirige a inmigrantes con dificultades para acceder a un empleo normalizado y los cursos se programan en función de las peticiones de las empresas, por lo que se consigue una alta inserción laboral.

Fuentes

- Pascual Berlanga, presidente de la Asociación Madrileña de Residencias de la Tercera Edad y Centros de Día.
- Ignacio Vivas, director general de Ballesol.
- José Antonio Rodríguez, director general de Proamigo.
- Elena Pavón, coordinadora de empleo de Cruz Roja en Huelva.
- Aitor Pérez Arteche, socio-director de la consultora Gerokon.

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