Trabajar por cuenta propia: Abogado

Para ejercer como abogado basta con licenciarse en derecho, colegiarse, darse de alta del IAE y en la Seguridad Social y contratar los servicios de una mutua del sector. En otros países es obligatorio realizar cursos de formación práctica al acabar la carrera para poder trabajar como profesional liberal. En España no es necesario.

Conseguir experiencia

Es fácil pues casi todos los bufetes de abogados están abiertos a incorporar estudiantes o recién titulados en prácticas. Los tareas que suelen encargarles son el seguimiento administrativo de expedientes, preparar borradores de escritos a la Administración y buscar jurisprudencia.

El problema es que casi ningún bufete acoge a universitarios de forma remunerada y para conseguir experiencia son recomendables de dos a cinco años trabajando para otro. Pocos pueden permitirse el lujo de pasar tanto tiempo sin cobrar así que o lo dejan o siguen estudiando para opositar a la Administración de Justicia.

Otra opción es combinar la carrera con la formación que ofrecen los colegios profesionales a través de sus Escuelas de Práctica Jurídica. Son un puente entre la universidad y el día a día de la profesión. Los estudiantes participan en simulaciones, pueden acompañar a los abogados cuando van a los juicios, etc.

Dónde abrir el despacho

El bufete debe estar bien ubicado. Así como en otras profesiones liberales eso tiene poca importancia, en el caso de los abogados el despacho denota prestigio y credibilidad. En las grandes ciudades suele haber más oportunidades de trabajo, pero en las poblaciones menores hay menos competencia.

Para repartir los gastos es oportuno compartirlo con otros abogados: uno, dos tres� En algunos bufetes hay hasta ocho. Lo importante es reunir el dinero suficiente para pagar el alquiler porque seguramente será muy alto.

A eso hay que añadir gastos diversos: mobiliario, equipos informáticos, material de oficina y sobre todo documentación. Es cara, pero se puede conseguir a buen precio comprando la biblioteca de algún abogado que se retire, entrando en webs que la ofrezcan gratis o consultándola en CD-Rom, DVD y publicaciones electrónicas.

Cómo hacer clientes

Los primeros pueden llegar por el turno de oficio y a través del boca-oreja. No será fácil porque la profesión está muy saturada y la tradición familiar juega un papel determinante. Si tienes un pariente cercano o algún buen contacto en el sector lo tendrás mucho más fácil que el resto de recién licenciados.

Pero no todo son dificultades. Algunas pasaron a la historia, por ejemplo la de prohibir a los abogados que anuncien sus servicios en los medios de comunicación. Hoy pueden hacerlo para conseguir clientes siempre que respeten los principios de dignidad, ética, providad y veracidad oportunos.

En cuanto a los honorarios, los que establecen los colegios profesionales pueden ser un buen referente. No es buena idea trabajar con precios muy bajos: en otras actividades es una estrategia válida, en el caso de los abogados, el cliente piensa que los letrados más caros son mejores, aunque la realidad no sea esa.

Buenos consejos

  • Especializarse. Hoy el abogado generalista tiene menos oportunidades que el que opta por áreas concretas como el derecho administrativo o el laboral.
  • Adquirir formación complementaria, por ejemplo, en psicología jurídica (trato con tribunal, cliente, testigos�); técnicas de negociación y gestión del despacho.
  • Estar abierto a nuevas salidas. Por ejemplo, el derecho de las nuevas tecnologías o la mediación �heredera del arbitraje-, útil para resolver sin litigio problemas entre cónyuges, empresas y trabajadores, etc.

© Laboris

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