«La competencia ya no permite a las empresas gestionar con el miedo»

Sra. Pilar Jericó Pilar Jericó, psicóloga, autora del libro 'NoMiedo'.


Tras leer �NoMiedo�, una de las conclusiones que uno puede llegar a extraer es que deshacerse del miedo es posible, pero se trata de uno de los retos más difíciles al que puede enfrentarse una persona.

�se es precisamente el mensaje que he querido transmitir, que todos tenemos miedo pero� que podemos conquistarlo. Y con este libro lo que hago es lanzar un guante a aquellas empresas y personas que quieran recogerlo, les planteo el desafío de gestionar en base a las personas y no en base al miedo.

En su libro describe cinco tipos principales de miedo con los que uno puede encontrarse en su puesto de trabajo, ¿de dónde surgen?

Podemos identificar cuáles son nuestros miedos analizando cuáles son nuestras motivaciones. Una persona muy orientada al logro es, a priori, una persona que va a tener sobre todo miedo al fracaso; aquella que necesite especialmente la aceptación del grupo va a tener miedo el rechazo, mientras que una persona que necesite influir en los demás va a tener miedo a perder el poder. A estos miedos tenemos que añadirles dos más, uno que es absolutamente natural y biológico, que es el miedo a no llegar a fin de mes, y otro que es el miedo al cambio, que podríamos decir que es la madre de todos los miedos porque los miedos surgen�especialmente cuando hay cambios.
El cambio, en sí mismo, es un detonante y un cajón de sastre del resto de miedos. En los niveles directivos, uno de los miedos más acentuados es el miedo a la pérdida de poder, y en general en el mundo de las organizaciones empresariales el miedo predominante es no llegar a objetivos, es decir, el miedo al fracaso, por las consecuencias indeseables que comporta.

¿Qué pueden hacer las empresas y las personas que trabajan en ellas para limar esos miedos?

Todos esos miedos los traemos desde la infancia. La educación que nos han dado nuestros padres, la interacción con nuestros hermanos, las enseñanzas recibidas en el colegio..., gestan nuestras motivaciones y nuestros miedos, de forma que cuando llegamos al mercado laboral lo hacemos con una mochila llena de ellos que luego la empresa se encargará de reforzar o de aliviar, pero ahí están. ¿Cómo limarlos? Bueno, cada miedo tiene un canal por el que puede ser indagado y trabajado.
Lo primero que uno debe hacer es reconocer que tiene miedo, aceptarlo, y luego mirarlo de frente y ser consciente de que ese miedo no le hace ni mejor ni peor persona, simplemente esta ahí. El siguiente paso que has de dar, insisto, es el de irte a buscar la motivación que hay detrás: ser un buen profesional, dar un buen servicio al cliente... Céntrate en ello, si trabajas en reforzar tu confianza y en ser tú mismo el miedo quedará en un segundo plano. Por eso hablo en mi libro del �NoMiedo�, porque no puedes eliminarlo, pero puedes conseguir que no te domine.

El miedo, como herramienta de gestión, ha funcionado muy bien en las empresas durante décadas. ¿Por qué se ha quedado ahora obsoleto?

Lo que sucede es que la competencia ya no permite a las empresas gestionar con el miedo. Si lo que quieres es que tus empleados sean personas sumisas, no les pidas que tomen decisiones con rapidez, que tengan iniciativa o que ejerzan su liderazgo porque el miedo tóxico mata todo eso.
Pero precisamente esas cualidades que mata el miedo son las que necesita hoy la empresa para ser competitiva en un mercado cada vez más cambiante y global, por eso, no es de extrañar que el miedo ya no tenga hoy cabida.

Sin embargo, aún hay muchas organizaciones que lo utilizan.

En una encuesta que hicimos a casi 200 directivos, el 51% decía que en sus empresas se utilizaba el miedo como fórmula de gestión, y es probable que esto tarde en desaparecer porque el uso del miedo es debido, en gran parte, a la inseguridad de las personas que lo utilizan.
Otra razón que lleva a emplear el miedo es que es una forma cómoda de dirigir. Pero en la medida en que tus competidores te pisan� los talones, te guste o no, vas a tener que cambiar tu forma de gestionar. Claro que hay personas y empresas a las que eso les va a costar, que duda cabe.

Menuda lacra es el miedo...

Lo es, y esto no son sólo palabras, la biología del cerebro lo demuestra. La creatividad, la innovación, etc., se generan a través de la sinapsis o interacción de las neuronas, y esa sinapsis se bloquea cuando el miedo entra en escena. �ste puede manifestarse a través del temor, la ansiedad o el estrés, que a priori no son negativos, pero cuando superan un determinado umbral el miedo equilibrante se convierte en miedo tóxico y este�último paraliza las sinapsis.

¿Cuáles son los retos de las empresas �NoMiedo�?

Su desafío es no utilizar el miedo como herramienta de gestión. ¿Cómo? En primer lugar creando un modelo en el que todos los que forman parte de la organización ganen -cada uno dependiendo de lo que aporte-, pero que todos sientan que no sólo los accionistas o los directivos salen beneficiados. En segundo lugar, hay que generar una cultura en la que los jefes crean en las personas -para lograr resultados, por supuesto-, pero que pongan el acento en sus colaboradores. En tercer lugar, hay que saber otorgar el poder de forma que quienes lo ostentan lo utilicen al servicio de la compañía y no en beneficio propio, esto es importantísimo.
Otro aspecto a tener muy en cuenta es cómo se utiliza la comunicación, si es una comunicación abierta o si es una comunicación que se para en un determinado punto para retener poder. Y, finalmente, hay que ver qué organización tienes: ¿a quiénes promocionas, a los sumisos o a los que arriesgan y aportan?, ¿cómo despides a la gente?, ¿a quién penalizas? Todo esto da muchas pistas sobre la utilización del miedo en una empresa.

¿Y qué retos tienen las personas �NoMiedo�?

El desafío �NoMiedo� es una invitación abierta a todo el mundo para que se enfrente al miedo tóxico y no sólo en el trabajo, sino en cualquier ámbito de la vida, porque ese tipo de miedo es un gran enemigo de la felicidad. Para hacerlo, insisto, busca tus motivaciones; busca ese sentido último por el que vivir, pues te va a dar mucha fuerza, y se tú mismo, aunque a veces te equivoques. Otra cosa que también puedes hacer es distanciarte del miedo, sobre todo del que tú mismo te creas con la imaginación. Concreta lo que te sucede, y sobre todo tómate la vida con muchísimo sentido del humor, reírse de uno mismo es la mejor terapia.

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