Preparación de entrevista de trabajo: cómo evitar errores

Una entrevista de trabajo es considerada como un campo abierto a cualquier posibilidad. El candidato puede encontrarse con diferentes modalidades de entrevista, con diversos tipos de entrevistadores, con preguntas inesperadas. No obstante, el aspirante a un puesto de trabajo debe tener claro cuál es su papel durante este encuentro, para no dejar una mala impresión en el seleccionador. De este modo hay una serie de puntos y cuestiones que no deben mencionarse durante la entrevista para evitar mostrar alguna debilidad.

Antes de ir a la entrevista, el candidato realizará una breve investigación sobre la historia y logros de la empresa, para evitar preguntas como: '¿A qué se dedica esta compañía?'. Si antes de acudir al encuentro no has realizado tus pesquisas sobre este punto, quizás deberías replantearte si realmente estás interesado en trabajar en dicha firma. Porque ésto será precisamente lo que se cuestione tu interlocutor si empiezas a recabar una información que ya deberías saber de antemano (la página web de la mayor parte de las empresas contiene estos datos, al igual que sus informes anuales).

Uno de los puntos candentes durante la entrevista es el relativo a la remuneración. Sin duda, cuando acudimos a una entrevista de trabajo éste suele ser el punto que más nos interesa y a partir del cual rechazaremos o aceptaremos una oferta. Sin embargo, se trata de un tema delicado que debe considerarse como una negociación en toda regla. Cuando te pregunten sobre este asunto, debes estar preparado para ofrecer una cantidad o, mejor aún, un tramo dentro del cual estarías dispuesto a negociar ('Estoy buscando algo entre 15.000 y 21.000 euros anuales').

Eso sí, si no eres una persona flexible no ofrezcas una cantidad que consideres demasiado baja y piensa, de forma sincera, en lo que consideras que mereces. Si andas un poco perdido, puedes averiguar qué salarios hay en el sector en el que te mueves, de forma que si es la empresa la que realiza una primera oferta, puedas negociar en base a los datos obtenidos.

Serios y formales

Cuando un candidato a un puesto acude a una entrevista de trabajo, debe adoptar una postura formal y seria, no sólo en la forma sino también en el fondo. ¿Qué quiere decir esto? Que el lenguaje empleado durante la conversación no puede ser el mismo que utilizamos con los colegas, aunque ésta sea tu forma habitual de expresarte. Por muy brillante e inteligente que seas, no ofrecerás tal imagen si salpicas tu vocabulario con expresiones como: 'tío' o 'mola mazo'.

Tampoco debes mentir porque, como dice el refrán 'se coge antes a un mentiroso que a un cojo'. Aunque las exageraciones son algo habitual en este punto y de sobra conocidas por los seleccionadores, tienen como objetivo principal vendernos mejor. Pero tienes que evitar la línea que separa la hipérbole de la mentira total.
Otro de los puntos en los que inciden algunos de los entrevistadores es el de nuestros planes a largo plazo ('¿Dónde te ves dentro de cinco años?'). Evidentemente, 'Haciendo un crucero por el Caribe' no es la respuesta más apropiada, aunque sea ésta tu visión de futuro. Esta cuestión requiere una respuesta en la que esté involucrada la empresa, cómo te ves dentro de la firma una vez transcurrido ese periodo. Ante todo hay que mostrarse ambicioso profesionalmente, incluso aunque sepamos que ésta no es la empresa en la que vamos a jubilarnos.

Capacidad de aprender

Nunca hay que reconocer que no se tienen determinados conocimientos (ya sea a nivel técnico o teórico). En vez de ello haremos hincapié en nuestra rápida capacidad de aprendizaje y en la posibilidad de adquirir nuevas habilidades. De hecho, muchas empresas prefieren contratar a personas entusiastas y listas que necesiten cierta formación para ponerse al día con la operativa empresarial, frente a aquellos que no muestran deseos por aprender cosas nuevas.

Los temas personales no deben sacarse a la luz, incluso aunque tu interlocutor lo haga. No sigas su ejemplo pensando que quedas como una persona abierta y sincera porque la única impresión que dejarás en el seleccionador es que eres un candidato poco profesional e irrespetuoso. Lo mejor es mantenerte, de forma educada, en el ámbito de los negocios.

Mostrarte como una persona egoísta y arrogante te restará bastantes puntos. Por ello, cuando te den la oportunidad de realizar preguntas, no tienes que interesarte en primer lugar por el tema de los aumentos y las promociones. Ten en cuenta que la empresa quiere saber por qué debe contratarte precisamente a ti. No debes dar la impresión de que si te contratan les estarás haciendo un gran favor.

El último punto en el que nunca tienes que entrar es el de las descalificaciones hacia tus anteriores jefes y puestos de trabajo. Incluso aunque la situación fuera totalmente insoportable, tienes que afirmar que te fuiste porque buscabas responsabilidades, mayores oportunidades o que simplemente buscabas un cambio.

© Laboris

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