Las empresas se responsabilizan

La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es definida por la enciclopedia virtual Wikipedia como «la contribución activa y voluntaria de las empresas al mejoramiento social, económico y ambiental con el objetivo de mejorar su situación competitiva y su valor añadido».

La práctica de este compromiso social por parte de las empresas se ha convertido en algo inevitable por cuestiones de imagen, aunque cada vez son más las compañías y los profesionales que están plenamente convencidas de sus beneficios. Y apuestan por difundirla en la misma universidad.

Así, la Fundación Universidad Rey Juan Carlos (FURJC) y la Fundación Adecco organizaron la semana del 2 al 6 de julio el curso de verano La responsabilidad corporativa en España: situación y desafíos. Según Javier López-Galiacho, codirector del curso, además de profesor titular de Derecho Civil en la URJC y director de Responsabilidad Corporativa de FCC, «las empresas no se están preocupando únicamente de obtener beneficios, como es su objetivo principal, sino también de trabajar a favor del entorno social y medioambiental en el que se desarrollan sus operaciones».

Aunque con años de retraso frente a las firmas anglosajonas, España se ha colocado a la cabeza de Europa en cuanto a sensibilidad empresarial durante los últimos años. Basta con ver la cantidad de empresas que se han adherido al Pacto Mundial de las Naciones Unidas (Global Compact), cuyo fin último es promover la creación de una ciudadanía corporativa global.

Diferentes niveles

Si realizamos un repaso por la situación de la RSC en nuestro país nos encontramos con todo tipo de casos. «Desde empresas donde este tema depende de comunicación y están un poco a la espera de ver cómo evoluciona. Hasta las que han dado un paso más y han constituido su propio departamento de RSC», afirma Javier. Este último es el caso de la empresa para la que trabaja, Fomento de Construcciones y Contratas.

Una empresa socialmente responsable es la que se preocupa, además de generar beneficios, por el entorno medioambiental en el que se desarrollan sus operaciones, el trabajo desde el punto de vista social en la comunidad donde ejerce su negocio y porque sus empleados estén más satisfechos. «Debe querer ser algo más que una factoría de crear beneficios».

El principal reto de futuro al que se enfrenta la RSC es que las compañías se crean realmente este tema y que lo incorporen a su estrategia empresarial. «Está demostrado que las empresas más responsables socialmente son luego las que presentan una mejor cuenta de resultados».

Formar desde la base

La llegada de la RSC a las universidades es un avance más en este sentido. Como sostiene el codirector del curso de verano, «los alumnos que están estudiando, que van a ser los futuros dirigentes empresariales, deben conocer este área inherente a la empresa».

Así podrán formarse profesionales de la responsabilidad corporativa. «Las escuelas de negocios están ya ofreciendo los primeros master en RSC para crear dentro del mundo de la empresa profesionales que sepan gestionar estos temas, que requieren alta especialización porque estamos tocando tangencialmente casi todos los campos de la empresa».

También está prevista la presentación de una macroinvestigación sobre RSC, a cargo de Aldo Olcese, presidente de la sección de Ciencias Económico-Contables y Financieras de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras (RACEF). Se trata del primer paso para dar categoría de ciencia económica a esta nueva forma de gestión empresarial, con el fin de que pase de forma definitiva y reglada a las universidades. «Mientras se llegue a esa posible asignatura bienvenidas sean iniciativas como la del curso de verano».

Con carácter voluntario

«Lo que en principio define a la RSC es su carácter voluntario, aunque cada vez más es algo que se hace obligadamente». Esta es una de las afirmaciones que la responsable de RSC de Caja Madrid, María Jesús Gálvez, realizó durante su intervención en los Encuentros de Antiguos Alumnos de la Escuela de Negocios CEU.

Gálvez no dudó en criticar a las empresas que la emplean como un recurso de imagen ya que «ésta no puede ser sólo comunicación, tiene que haber algo más». Para que tenga éxito «debe afrontarse como una estrategia porque, si no, es sólo imagen, algo intangible que hoy está y mañana no. No vale comunicar por comunicar, adquirir reputación está muy bien si es por las cosas que haces».

No obstante, esta experta también señaló que las empresas valoran cada vez más a las personas. Cuestiones como la «estabilidad, la formación, la salud y la seguridad en el trabajo» son las que debe valorar la empresa, al margen de la rentabilidad económica.

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