Los empleados, cada vez más solidarios

Voluntariado corporativo, empresarial, de los empleados... Recibe muchos nombres, pero siempre con una única idea: promover la responsabilidad social en la compañía y motivar a los trabajadores para desarrollar actividades de carácter solidario, algo a lo que se suman cada vez más entidades. Y no hace falta más que echar mano de los datos para darse cuenta de ello, pues es casi el 40 por ciento de las grandes empresas el que desarrolla con sus empleados actividades de voluntariado.

Como señala la Obra Socialla Caixa en su Guía para promover el voluntariado desde la empresa, se trata de acciones que la empresa pone en marcha a través de sus trabajadores, e incluso de sus familiares, con el objetivo de fomentar el desarrollo social, cultural, educativo, etc. Así, los intereses humanos y profesionales de los trabajadores y las necesidades de la comunidad en la que la compañía desarrolla su actividad se unen a su estrategia de negocio.

¿Qué obtienen los empleados con ello? Sobre todo, el fomento del sentimiento de solidaridad y sensibilización hacia los problemas sociales. Pero también motivación por el trabajo, ya que cuentan con nuevas expectativas y, al ser acciones muy valoradas, un mayor nivel de autoestima, que se deja ver en su actividad.

Se rompe, así, la barrera de lo puramente profesional para invadir otro campo: el social. A través de las iniciativas de carácter social los empleados se mueven en otro campo en el que también se les permite ser creativos y tener iniciativas, a la vez que desarrollan el trabajo en equipo, mejorando así la relación entre unos y otros e incluso entre departamentos. Es más, estas acciones permiten en ocasiones que los empleados de la compañía ya jubilados continúen vinculados a ésta.

Identificados

Además, el voluntariado corporativo permite descubrir nuevas aptitudes en los empleados, algo de lo que también puede servirse la entidad. Y es que a través de acciones sociales puede potenciar en su plantilla habilidades de liderazgo y de trabajo en equipo.

Asimismo, a través del voluntariado la empresa puede reducir los riesgos ligados al estrés, ya que permite que el empleado trabaje en ámbitos diferentes al cotidiano. Es decir, se mejora el clima laboral y se potencia el sentimiento de compromiso. El volun-tariado ha pasado, por tanto, de ser algo de moda a constituir una pieza clave del éxito de la compañía.

Una nueva forma de gestión

Las grandes empresas son las más propensas a desarrollar actividades de voluntariado.

«Tener ganas y disponibilidad». Así es como resumen desde la Fundación Chandra la esencia del voluntariado corporativo. Porque, a pesar de que no está de más contar con una formación previa, no es imprescindible, como tampoco lo es tener unas aptitudes concretas. «La entidad donde desarrollemos nuestra labor se encargará de nuestra formación, adecuada a su tipo de programas», subrayan desde el citado organismo.

Se trata, en definitiva, de «una forma de entender la gestión integral de la empresa» que, a su vez, toca diferentes aspectos de la entidad, desde la gestión de personas hasta el medio ambiente, pasando por las relaciones con los clientes. Y uno de los ámbitos en los que más repercuten las acciones voluntarias es, precisamente en la actitud del equipo directivo. En este sentido, desde la Fundación Chandra reconocen que «las empresas cotizadas y las de cierto tamaño o internacionales son las que más han desarrollado la responsabilidad social; el sector de las pymes es el que tiene un mayor trabajo por delante».

Un abanico de posibilidades

En la actualidad, las empresas cuentan con una amplia gama de ofertas a la hora de emprender acciones de voluntariado. «Es muy frecuente organizar jornadas o días de voluntariado, donde la plantilla puede participar en diferentes actividades solidarias», señalan desde la Fundación Chandra.

Este mismo organismo lo ejem-plifica con las experiencias de algunas empresas. Es el caso de lo que hace el Grupo VIPS, que «facilita la acogida e incorporación de las personas inmigrantes contratadas en sus países de origen cuando llegan a España», y lo hace a través del programa ‘Brazos Abiertos’.

Esto es lo que se llama voluntariado interno. Sin embargo, otras entidades optan por los acuerdos con ONG para llevar a cabo acciones de voluntariado, que en este caso se adaptan a las características específicas de la plantilla o, incluso, a los recursos con los que cuente la empresa. Los programas ‘Junior Achievement’ de BBVA y ‘Hombres Nuevos’ de Accenture son sólo un ejemplo. No obstante, la primera entidad también cuenta con una oficina de voluntarios en la que colaboran como voluntarias trabajadores prejubi-lados de la propia entidad.

¿Qué tipo de voluntariado es el más conveniente? Como señalan desde la Fundación Chandra, «la clave está en buscar la opción que se adecua a nuestros intereses».

Diferentes fórmulas, un único objetivo

Las acciones de voluntariado pueden desarrollarse a través de diferentes métodos. Las aportaciones de cada uno a la empresa son muchas, pues depende de los aspectos que se potencien con ellas. La empresa es la que toma la última decisión.

La innovación también forma parte de los programas de acción social que ponen en marcha las empresas. Y es que son muchas las formas que en ellas puede adoptar el voluntariado corporativo y que la Obra Social la Caixa recoge en su ‘Guía para promover el voluntariado desde la empresa’. Una es la llamada bancos de tiempo, a través de la cual los trabajadores dedican parte de su jornada laboral a actividades voluntarias. El tiempo dedicado, en este caso, puede variar, pagándosele siempre al empleado como si se tratara de una actividad comprendida en su horario habitual de trabajo. Esta fórmula permite a la compañía cuantificar el tiempo dedicado por el empleado en este tipo de tareas.

Cuando el tiempo dedicado al voluntariado es de una o varias jornadas al año, pasa a llamarse días de voluntariado, una fórmula elegida especialmente por grandes multinacionales, ya que potencia la cultura corporativa solidaria entre los empleados, a la vez que fomenta el trabajo en equipo. Relacionada con esta fórmula están también los actos participativos, acciones puntuales organizadas por la compañía para que sus empleados participen en campañas solidarias concretas, tanto solos como junto a familiares o amigos. Por su parte, a través del ‘outdoor’ solidario (actividades fuera de la empresa) la entidad desarrolla tareas de voluntariado fuera del centro de trabajo.

Un método que está adquiriendo cada vez más importancia, a pesar de estar relacionado con los bancos de tiempo, es el permiso por servicio social. En este caso, la compañía deja que un organismo sea el encargado de organizar las actividades voluntarias. Así, gracias al apoyo profesional con el que se cuenta en esta opción, se consiguen desarrollar competencias en los empleados y, a su vez, motivarlos.

También entran en juego otras organizaciones en el voluntariado profesional, a través del cual la compañía cuenta con el apoyo de organismos, sobre todo ONG. Otras fórmulas son el ‘matching’ individual o apoyo a iniciativas, que suponen la creación de campos de trabajo que permiten potenciar el lado más humano de la plantilla, las contribuciones y donaciones y la creación de mecanismos dentro de la empresa dedicados al voluntariado.

En equipo

Existen dos modalidades de voluntariado en los que se potencia especialmente el trabajo en equipo. Es el caso de los proyectos grupales, donde se crea un espacio en el que el trabajador voluntario desarrolla actividades con sus compañeros, siempre lejos de la competitividad que viene asociada al entorno laboral. Del mismo modo, el ‘matched giving’ o colaboración compartida fomenta el trabajo con compañeros, al ofrecer una donación económica equivalente a lo que reúnan los trabajadores para ayudar a una ONG. No obstante, cada trabajador que forme parte de la entidad que lleve a cabo estas iniciativas tiene libertad para elegir la cantidad que aportará para ayudar, por lo que las diferencias entre unos y otros pueden ser notables.

Aunque también puede ser la compañía la que determine la cantidad que debe destinarse, como recaudar los céntimos de las nóminas de toda la plantilla para un proyecto o, incluso, dedicar a este fin el sueldo de toda una jornada laboral de cada empleado.

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