Un historial a medida

El objetivo de todo buscador de empleo es captar la atención de una empresa para concertar una entrevista. Y qué mejor que hacerlo a través de un currículo atractivo, que deje ver que es el perfecto candidato para cubrir el puesto vacante. De hecho, la Fundación Universidad-Empresa recuerda al solicitante que «eres un ‘producto vendible’, del que debes mostrar las características, beneficios y ventajas».

Es decir, el currículo debe proporcionar al seleccionador todas aquellas claves que le sirvan de guía para dar con el candidato perfecto, el que sobresale de los demás. Por eso, el documento tiene que mostrar de una forma clara y concisa toda la información personal, académica y profesional relevante del buscador. Eso sí, su presentación puede variar en función del perfil del candidato y de lo que desee destacar de sí mismo.

Lo bueno, si breve...

De un modo u otro, los objetivos profesionales, la experiencia laboral y las metas alcanzadas deben incluirse en todo currículo. El truco es, en este caso, destacar los puntos fuertes en tan sólo una página, aunque aquéllos que cuentan con una experiencia laboral de más de diez años o los que estén especializados en habilidades técnicas y necesiten más espacio pueden hacerlo en dos páginas. No obstante, es posible que el candidato considere que los datos profesionales, académicos y personales no son suficientes y deje fuera información que estima relevante. Ésa es la que puede incluir en el apartado de ‘Información adicional’ o ‘Datos de interés’. En él puede recoger datos referentes a sus aptitudes, tanto personales como laborales, que pueden adaptarse al puesto vacante. Aunque también conviene citar los galardones o reconocimientos recibidos, los trabajos que se hayan publicado y otros datos de interés como la disponibilidad para viajar, el estado civil o las aficiones.

La extensión de este apartado depende, sin embargo, del candidato, siempre teniendo en cuenta la empresa y el puesto al que aspira.

Un error no lo tiene cualquiera

Centrarse completamente en el contenido del currículo puede hacer que se comentan errores de redacción. El fallo más habitual es la extensión del currículo. Lo mejor es elegir un término medio (una o dos páginas).

Conviene también evitar un lenguaje inadecuado, con términos técnicos de forma inadecuada y giros idiomáticos. Asimismo, es recomendable evitar el uso excesivo de pronombres personales y artículos y negritas o subrayados.

Que la edad no sea un obstáculo

El currículo debe adaptarse a cada perfil de candidato, teniendo en cuenta su experiencia profesional.

Todo currículo debe contar con unos datos básicos y una estructura determinada. Sin embargo, la información está sujeta a ligeros cambios determinados, sobre todo, por la experiencia del candidato.

Y es que no es lo mismo un currículo de un joven de 18 años que otro de un adulto de 35 ó 40. También influye, en esta ocasión, la experiencia con la que cuente cada candidato.

De este modo, si el solicitante es un titulado sin experiencia, conviene que comience el documento narrando de forma breve sus datos personales y su formación, para continuar hablando de su experiencia.

Los jóvenes con experiencia, deberían optar por desglosar cuál es la evolución real de su trayectoria profesional y formativa. En este caso, conviene que comiencen por la experiencia, detallando funciones, responsabilidades y logros.

Por su parte, los mayores de 40 años tienen la experiencia como punto fuerte, por lo que no deben dudar en explotar este apartado al máximo.

La estructura adecuada

La Fundación Universidad-Empresa, en su ‘Guía de las empresas que ofrecen empleo 2006-2007’, aconseja que un buen currículo responde a la siguiente estructura:

  • Encabezamiento. Comienza el documento con ‘Currículum vitae de’ más nombre y apellidos o sólo con la primera parte.
  • Datos personales. Además del nombre y los apellidos, incluye la fecha de nacimiento, la nacionalidad, el estado civil, la dirección personal y electrónica, los teléfonos de contacto y, si se tiene, fax.
  • Formación académica. Estudios reglados, títulos y especialidades relativas al perfil que se solicita. No olvides que conviene incluir sólo los títulos de alto nivel.
  • Formación complementaria. Es decir, los títulos no reglados, cursos, seminarios, etc. relacionados con el puesto.
  • Experiencia profesional. En este caso, conviene que des el mayor número de detalles posible para que el seleccionador pueda evaluar de forma rápida cuáles son tus competencias. Si no posees experiencia laboral previa, sustitúyela por la realización de prácticas o actividades de voluntariado.
  • Idiomas. Especifica el idioma, el nivel que tienes, tanto oral como escrito, y los títulos que hayas obtenido.
  • Informática. Debes concretar el grado de dominio de programas, aplicaciones y lenguajes.
  • Datos de interés. Aprovecha este apartado para incluir informaciónque pueda potenciar el valor global de tu currículo.

Elige el modelo que mejor se adapta a tu perfil

Cronológico

Es el modelo tradicional, que permite recoger la información por orden cronológico. Es decir, ofrece la posibilidad de presentar los datos desde el más antiguo al más reciente. La ventaja de esta modalidad es, por tanto, que permite al seleccionador ver una evolución de la carrera del candidato.

Aunque puede valer para cualquier persona, incluso los jóvenes con poca experiencia, la Fundación Universidad- Empresa (FUE) lo aconseja sobre todo:

  • Cuando el candidato ha experimentado una progresión en los puestos de trabajo que ha desempeñado.
  • Si los trabajos del solicitante han sido similares y pocos.
  • Cuando el candidato no quiera cambiar de línea de trabajo.
  • En caso de haber tenido sólo un trabajo pero en una empresa importante.
El inconveniente de este modelo es, sin embargo, que los primeros puestos son poco importantes y, «las lagunas en el tiempo no pasan desapercibidas».

Inverso

Es la modalidad contraria a la cronológica, pues en este caso se presentan primero los datos que son más recientes y se concluye con los que son más antiguos. No obstante, si algo tiene en común con el cronológico es que sirve al seleccionador para hacer una visión general de la trayectoria del candidato.

Sin embargo, si el cronológico contaba con el inconveniente de citar al principio lo menos relevante y dejar al final posiblemente lo más importante (los últimos puestos de trabajo y logros suelen ser los más destacables), en el inverso ocurre lo contrario. Al colocarse al principio, se resaltan las últimas experiencias, «que son las que más interesan a las personas susceptibles de contratarte«, subraya la FUE.

Esta modalidad es la más adecuada para aquellos candidatos con experiencia, sobre todo si el puesto que desempeñan está muy relacionado con el que aspira.

Funcional

En este caso, los datos del candidato aparecen por temas, dando a conocer de forma rápida y sencilla todo su potencial y permitiendo al seleccionador localizar sin problema la información acorde con el puesto vacante. Además, clasificando la formación, experiencia y logros por temas, el candidato evita incluir aspectos negativos de su vida laboral, como puestos de poca relevancia o períodos de paro.

Y es que este tipo de currículo «se escribe pensando en las exigencias de un determinado puesto de trabajo», añade la FUE, que además recomienda tener en cuenta el objetivo del candidato y su experiencia.

Esta modalidad es muy útil para todos los que cuentan con una experiencia laboral no relacionada directamente con el puesto vacante, los que se sumergen por primera vez en el mercado o lo hacen después de un paréntesis e, incluso, para los que buscan un cambio en su carrera.

Videocurrículo

Internet llega a todos los rincones, y el mundo de los recursos humanos, concretamente del currículo, no iba a ser menos. En Estados Unidos lo hizo hace poco, cuando la empresa Columbia Pictures lanzó un concurso para seleccionar a los candidatos que realizarían las prácticas en determinadas compañías norteamericanas.

La prueba era sencilla: los candidatos debían grabar un video, a través de una cámara convencional o una webcam, en el que tenían que explicar cuál era su filosofía de vida y cómo la podían aplicar en su trabajo. Era una nueva tarjeta de presentación. Y, en definitiva, una nueva forma de elaborar un currículo.

Este método, aunque excepcional, está haciéndose habitual en varios países, donde ya no es extraño que los jóvenes en busca de empleo cuelguen su videocurrículo en páginas de videos para, después, enviar el link a las empresas en las que están interesados.

© Laboris

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