¿Qué nos impulsa a cambiar de trabajo?

¿Cuál es el principal motivo que te llevaría a cambiar de trabajo? Esta pregunta obtiene una respuesta diferente en función de quién sea su destinatario. Más concretamente: dependerá de si se trata de un hombre o de una mujer. Así es, el factor más importante para las mujeres es la calidad de vida mientras que los hombres sitúan en primer lugar el salario y las oportunidades de promoción.

Ésta es la principal conclusión del estudio Motivación al cambio de puesto de trabajo: ¿en qué se diferencian las mujeres de los hombres a la hora de cambiar de empresa? El estudio, elaborado por el Centro de Estudios Financieros (CEF) y el grupo de selección de personal Fittest, ha sido realizado sobre una muestra de 121 personas y se ajusta bastante bien con la estructura de una población trabajadora como la de Madrid. Según Antonio Pastor, jefe de estudios de CEF, «esta matización es importante ya que algunas de las respuestas tienen su verdadero valor en el calvario que frecuentemente supone trabajar en Madrid».

Un buen ambiente

Profundizando un poco más en el estudio observamos que tanto los hombres como las mujeres valoran de forma muy parecida el ambiente de trabajo, al que consideran el factor más importante. Tras él sitúan al salario, ya que el 51 por ciento de los encuestados se encuentra en una banda salarial igual o inferior a los 15.000 euros anuales y el 77 por ciento está por debajo de los 24.000 euros al año. Después mencionan la posibilidad de promoción y desarrollo, la calidad de vida y la motivación. En el extremo contrario lo que menos se valora es tener buenas relaciones con los jefes directos, siendo esta falta de interés más llamativa en los hombres.

Si diferenciamos entre hombres y mujeres, éstas valoran más que los hombres su relación con el responsable directo y la calidad de vida, mientras que ellos aprecian más el salario y la posibilidad de promoción y desarrollo.

A continuación, el estudio procede a diferenciar factores en función de la posesión o no de una titulación universitaria. De este modo, los titulados conceden más importancia al factor motivador del trabajo y los no titulados encuentran en el salario su propia motivación. En el caso de las personas que están buscando cambiar de trabajo, la mejora del salario es el factor más importante, interesándoles algo menos que el trabajo sea motivador o no.

La mayor parte de las personas que han cambiado de trabajo durante los últimos años (26 por ciento) lo han hecho porque buscaban más calidad de vida, tanto en horarios como en proximidad a su domicilio, según el estudio. Tan sólo el 12 por ciento de los encuestados afirma que lo ha hecho por cambiar a un mejor ambiente de trabajo.

Al adentrarnos en las diferencias específicas entre unos y otros es donde encontramos más diferencias. Así, ganar en calidad de vida es la variable fundamental para el cambio en las mujeres, bastante por encima de la mejora en el salario. «La necesidad de atender a todos sus roles según le exige la sociedad (trabajadora, ama de casa, hijos...) parece percibirse claramente detrás de estas respuestas», sostiene Antonio Pastor. «�ste es un aviso directo para las empresas. La compañía que quiera contar con el talento que aportan las mujeres deberá cuidar su política de conciliación entre la vida laboral y la familiar».

Vertiente profesional

La mejora del salario, la calidad de vida, las posibilidades de promoción y el ambiente de trabajo son los principales motivos de cambio para los hombres. Como afirma Alejandro Vigil, director de Fittest, «para los hombres, la vertiente profesional ha ocupado y sigue ocupando una parte muy importante de sus vidas, mientras que las mujeres han sabido encontrar parcelas independientes y espacios más equilibrados», asegura.

Lo que menos valoran los encuestados, independientemente de su sexo, es el tener buenas relaciones con su jefe directo, sobre todo los hombres. Sin embargo, cuando se les cuestiona sobre los dos aspectos que menos valoran al aceptar un puesto, en primer lugar mencionan la calidad de vida, seguido de la relación con el jefe. «Esta respuesta demuestra una fuerte disonancia entre lo que hacen y lo que dicen en relación a la calidad de vida. Ambos dicen que no les importa, pero al final es lo que les hace cambiar de trabajo», explica el informe.

Una de las conclusiones del estudio es que mientras que las mujeres están «obligadas» a buscar un tipo de trabajo que les posibilite compatibilizar sus tareas frente al desarrollo de su profesión, los hombres pueden dar más prioridad a este último aspecto. «A ellos les cuesta menos reconocer que les gustaría tener calidad de vida (aunque no lo hacen) y a ellas que les gustaría priorizar el desarrollo profesional (aunque no pueden hacerlo)». Finalmente, ante la pregunta de qué sacrificarían para llegar a tener su puesto de trabajo ideal, unos y otros señalan el tiempo libre y la cercanía al domicilio.

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